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DECANTADO Y JARREADO DEL VINO DE RIOJA |
| DOS PRACTICAS SIMILARES CON FINES DIFERENTES |
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Frecuentemente, no se distingue la diferencia entre el Decantado y el Jarreado del Vino; son numerosas las consultas que recibimos acerca de si es necesario decantar o jarrear los Vinos de Rioja y observamos que nuestros suscriptores utilizan ambos términos sin atender su correcto significado.
Jarrear el vino es someterlo a su aireado, su oxigenación, con el objeto de que el vino genere diferentes aromas que irán apreciándose en mayor o menor medida, dependiendo del tipo de vino.
El decantado consiste en verter el vino tinto de una botella en la decantadora, con objeto principalmente de separar los posos que se hayan podido producir durante su guarda. Este sería el principal factor diferenciador con el jarreado. Los posos son materia colorante precipitada, que puede provocar turbidez al vino si se sirve directamente desde la botella, y que afecta también a su paso de boca, al producir una sensación de aspereza que impide su degustación. Solo los vinos tintos tienen este tipo de posos, los blancos pueden presentar cristales de tartratos que no hace falta eliminar ya que nunca provocan turbidez.
El procedimiento de decantado es sencillo: Se colocará un foco de luz debajo del cuello y hombros de la botella, y tomando la canastilla con dos manos, o la botella si se parte de la posición vertical, se verterá el vino inclinándola progresivamente hasta el momento en que los posos empiecen a deslizarse por el cuello, momento que implicará el final del decantado.
El vino deberá resbalar en la decantadora por las paredes, sin caer a chorro, pues no se trata de espichar sidra. Para ello, si la decantadora tiene cuello vertical, se utilizará un embudo específico, con final curvo.
En resumen, los efectos del decantado son los siguientes:
-Eliminación de los posos.
-Aireación del vino.
-Calentamiento del vino.
Los efectos del Jarreado son solamente los dos últimos.
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